martes, 16 de febrero de 2010

EL DESASTRE


Cada poesía crea un sistema, y cada sistema crea su propio error. A menudo podría decirse que no creamos poesía, que no decimos nada nuevo, sino que pretendemos, a través de las palabras, cubrir los errores que genera nuestro propio pensamiento. Es lo que podríamos llamar, con Maurice Blanchot, el desastre.

La poesía es el desastre, es el intersticio para la covertura de sus propios errores, el llenado sobre los propios huecos de la palabra, de su palabra. Sería preciso decir, anunciar, que la poesía cae infinitamente en sí misma, que se abisma en sus pliegues generando pliegues infinitos, caos, desastre.

Escribo para generar mis propios errores.
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