sábado, 28 de agosto de 2010

Máquinas

No puedo romper con todas esas máquinas. A menudo lo intento, pero hay pájaros que sesgan la piel del agua y fracturan su superficie en cristales diminutos. Hay demasiados pájaros, aunque aún no sabemos casi nada de ellos. ¿Ven en la luz las mismas ficciones que nosotros? ¿Se saben ellos un dispositivo de mi mirada, un crecimiento que no nos pertenece, el esqueje para la palabra del otro? Hay máquinas, demasiadas máquinas, demasiados pájaros, algunos incluso muertos, atropellados por su propia maquinaria en un caos sanguinolento, en una ruptura perfectamente acabada, en un equilibrio de vísceras irreprochable. 

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